Cómo aprobar el examen de certificación de la ATA en el primer intento

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¿Por qué en el primer intento? Porque certificarse cuesta 525 dólares y, a menos que esta cifra no te sorprenda, vas a querer buscar el éxito de esa inversión. Pero para aprobar el examen de la ATA (American Translators Association), además de tener este capital y la experiencia en traducción, necesitás prepararte con la información correcta. En esta publicación del blog, vas a conocer todos los detalles de la certificación, por qué es importante prepararse y algunos consejos prácticos para el día del examen.

Qué es la certificación de la ATA

Cuando me enteré de que existía esta certificación, me pregunté: ¿Para qué voy a rendir un examen de traducción si ya tengo un título universitario?

Al investigar sobre el tema, llegué a tres conclusiones:

  • Porque en una industria cada vez más competitiva, es una forma de agregar valor: la certificación no sustituye la formación académica, la complementa. Confirma que un profesional va a actuar dentro de estándares de calidad específicos y que se compromete a mantenerlos mediante la formación continua.

  • En Estados Unidos, por ejemplo, no existe una licencia o matrícula oficial para traductores. En consecuencia, la certificación de la ATA es el estándar de excelencia para traducir documentos oficiales. Y, en general, los estadounidenses buscan proveedores de servicios lingüísticos en el directorio de la ATA (Language Services Directory). Aparecer ahí con el sello de traductor certificado (CT) aumenta las probabilidades de que te contraten.

  • Es una de las credenciales más respetadas de la industria de la traducción a nivel mundial. No solo evalúa cómo traducís. También demostrás un buen nivel de redacción y edición bajo presión. Sin la ayuda de un tercero. Sin corrector automático. Sin inteligencia artificial. Son solo vos, tu pensamiento crítico, los diccionarios y otros pocos recursos permitidos. Además, la tasa de aprobación actual es inferior al 20%.

Por qué prepararse

El examen es riguroso. Consiste en leer tres fragmentos de carácter general, elegir dos de ellos y traducirlos. Cada fragmento tiene entre 225 y 275 palabras. El examen dura tres horas, por lo que es lógico dedicar 10 minutos a elegir los textos y una hora y 20 minutos a traducir cada uno.

En este tiempo, deberás poder resolver desafíos de traducción (ambigüedades, modismos, estructuras complejas), manteniendo la coherencia, la fluidez y el registro correcto. El examen no incluye dificultades terminológicas o términos altamente especializados. La idea no es evaluar si el candidato sabe usar el diccionario.

Las condiciones para rendir el examen también son rigurosas. Por ejemplo:

  • No se permite el uso del autocorrector ni de herramientas CAT. A mí me sirvió practicar usando WordPad.

  • Las funciones de copiar y pegar están desactivadas.

  • No se puede acceder a internet de forma libre. Pero sí usar los sitios web y recursos aprobados por la ATA.

  • No se puede hablar ni estar acompañado. Hay una persona que estará vigilándote en vivo.

  • Si necesitás ir al baño, debés pedirle permiso al supervisor del examen.

Por todo lo mencionado anteriormente, presentarte al examen sin preparación supone un riesgo innecesario.

Si llevás traduciendo profesionalmente y hacés revisiones rigurosas de tu propio trabajo, probablemente estés en un buen momento. Pero la mejor manera de saberlo es hacer el examen de práctica de la ATA. Cuesta 180 dólares y te lo devuelven con comentarios de examinadores oficiales.

Desaprobé el examen de práctica. ¿Significa que no tengo la preparación necesaria?

Yo misma desaprobé un examen de práctica y luego aprobé el examen oficial con excelentes resultados. Entonces diría que depende de cada caso.

Para aprobar el examen de la ATA no se puede tener más de 17 puntos de error. Yo había desaprobado el examen de práctica con 21 puntos de error, es decir, 4 puntos de diferencia.

David Stephenson, quien presidió el Comité de Certificación de la ATA, escribió un artículo en el que explica que si tenés menos de 25 puntos de error, podrías aprobar el examen real. Pero si son más de 25, las probabilidades disminuyen.

También es importante ver qué tipo de errores son. Los míos fueron simples detalles, como la omisión de una tilde o una falta de ortografía. Sabía que prestando un poco más de atención podía aprobar. También me dio tranquilidad ver que no tuve errores de transferencia de significado, como la adición, la omisión o la literalidad. Recomiendo familiarizarse con las categorías de errores de la ATA y su explicación.

¿Y quién evaluará mi examen?

La pregunta no es quién, sino quiénes. Se trata de dos profesionales que obtuvieron excelentes resultados en el examen. Deben decidir y justificar qué cuenta como error y qué no. Y si no se ponen de acuerdo, intercede una persona más en la decisión. Este proceso garantiza la objetividad y aumenta la credibilidad de la certificación.

La mejor manera de prepararse: grupos de estudio

Si durante la semana tenés poco tiempo, los grupos de estudio son la mejor opción.

Los lunes recibíamos un fragmento para traducir antes del domingo. Yo lo hacía todos los sábados porque de lunes a viernes se me hacía imposible con el trabajo. Luego, teníamos una semana más para revisar las traducciones de dos colegas y dejar comentarios considerando las categorías de errores de la ATA que mencioné anteriormente.

Pasada esa semana, nos reuníamos el siguiente domingo por Zoom para intercambiar y hacer preguntas a las examinadoras de la ATA que también participaban en el encuentro siempre que podían (y de manera voluntaria).

Para participar, debés asociarte a la ATA y consultar si hay algún grupo en tu combinación de idiomas que esté activo o próximo a comenzar. Por lo general, duran de tres a cuatro meses y puede haber dos al año.

Otra ventaja de los grupos de estudio es que quienes los coordinan (que también realizan esta labor de manera voluntaria) consiguen textos que se utilizaron en exámenes anteriores o buscan textos nuevos y los editan para que se parezcan a los del examen real.

Recomendaciones antes del examen

  • Hacer un diagnóstico: traducir dos fragmentos cronometrados, corregirlos o pedir feedback.

  • Definir tus debilidades. Revisar tus notas y anotar ejemplos de errores recurrentes.

  • Tener a mano una hoja de estilo mínima en el idioma meta (nombres propios, numerales, tratamiento de siglas).

  • Practicar revisión y edición: corregir tu propia traducción después de un descanso y comparar versiones. Recordá que en el examen real no vas a tener un colega que la revise por vos.

  • Usar una rúbrica basada en las categorías de errores de la ATA.

  • Practicar técnicas de manejo del tiempo y de respiración para controlar los nervios.

  • Leer los requisitos del proveedor del software. Por ejemplo, se debe desactivar el Bluetooth, por lo que no podrás utilizar dispositivos inalámbricos. También hay que utilizar un celular o una tablet como segunda cámara para que se vea tu entorno.

Consejos prácticos para el gran día

  • Presentarse con tiempo para resolver cualquier problema técnico que pueda surgir.

  • Prestar atención a las instrucciones del examen y leer todo el fragmento antes de empezar.

  • Controlar el tiempo: aprovechar al máximo esa hora y media para cada texto. Recomiendo dedicar 50 minutos para traducir, 20 minutos para corregir y 10 minutos para leer por última vez solo la traducción.

  • Tener en cuenta que antes de empezar el examen, no se puede tener el navegador abierto con todas las páginas web que vas a utilizar. Una vez que empieza el examen, lo mejor es abrir la página de los recursos permitidos de la ATA y entrar a cada link desde allí. De esta forma, te asegurás de trabajar con la lista de recursos actualizada y evitar sanciones.

Conclusión

Aprobar la certificación de la ATA en el primer intento es totalmente posible con una preparación estructurada, práctica deliberada y simulacros realistas. Si planificás ocho semanas con objetivos claros, practicás con regularidad y recibís feedback honesto, vas a mejorar tus probabilidades de éxito. Y más aún si te sumás a algún grupo de estudio.

Si necesitás traducir o editar materiales de marketing o alguna otra documentación crítica para tu negocio con la calidad que garantiza un profesional certificado por la ATA, te puedo ayudar.